El 90% de los dueños elige el pienso mirando el precio y la foto del perro en el saco. Lo que está escrito detrás del saco es lo único que importa, y casi nadie sabe leerlo. Esto es lo que miramos nosotros.

El primer ingrediente lo dice todo

La ley obliga a listar los ingredientes por orden de peso antes del procesado. Si el primero es «harina de pollo», «cereales» o «derivados de origen animal» sin especificar, ya sabes lo que necesitas saber: el ingrediente principal no es proteína de calidad.

Lo que buscamos: carne fresca especificada en primer lugar. «Pollo fresco», «salmón fresco», «cordero fresco». Sin eufemismos. Sin genéricos.

Los cereales no son el enemigo, pero su posición sí importa

Hay una narrativa simplificada que dice que los cereales son malos. No es exactamente así. El problema es cuando el arroz, el maíz o el trigo aparecen en las primeras posiciones porque significa que están ocupando el espacio que debería tener la proteína animal.

Un pienso con cereales en la cuarta o quinta posición, después de varias fuentes de proteína, puede ser perfectamente válido. Uno que empieza con «maíz» o «trigo» no tiene la proporción que necesita un carnívoro.

Lo que significan los porcentajes de proteína en bruto

El porcentaje de proteína que aparece en el análisis garantizado no te dice nada sobre la calidad de esa proteína. Un pienso puede tener un 30% de proteína en bruto y que la mitad venga de fuentes de baja biodisponibilidad. Lo que importa es de dónde viene esa proteína, no cuánta hay.

Por eso en Canexion formulamos Firokan con fuentes de proteína especificadas y de alta biodisponibilidad. No es marketing: es lo que hace la diferencia en la digestión, el pelo y la energía de tu animal a largo plazo.

Si quieres saber exactamente qué come tu perro o tu gato, trae el saco a la tienda o consúltanos. Y si quieres empezar con algo formulado con criterio veterinario, Firokan está disponible en nuestra tienda online.